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jueves 29 de noviembre de 2007

Un Reconocimiento de Nuestras Fuentes Históricas- La Bibliografía


Mucha de la información de fondo que hemos usado en los articulas de nuestras entregas sobre el Gen. Victoriano Lorenzo y sus tiempos, de una era del naciente país de Panamá, nos han llegado de fuentes que proporcionamos continuación. Ofrecemos esta información como muestra de agradecimiento y, además damos las más calurosas gracias y aprecio a estos historiadores y estudiosos Panameños, que nos han proveído una importante parte nuestra historia. Es con sentido de honor que ponemos aquí este listado Bibliográfico para el uso de nuestros lectores.

Bibliografía:

Caballero, Nicolás de J. "Reseña acerca del Santiago de Ayer," Revista Cultural Lotería Nº 422, Panamá, ene/feb. 1999
Chong, Moisés
, " La idea de nacionalidad panameña en el siglo XIX. Revista Cultural Lotería, Panamá (1970)
Villarreal, José Bolivar
, "La Pajarilla de San José de Las Tablas." Revista Cultural Lotería Nº 422, Panamá ene/feb. 1999
Velarde, Oscar Vargas
. " Evolución del Derecho en Panamá" Revista Cultural Lotería Nº 450-451, Panamá Edición Centenario Panamá
Arias, Tomas D.
" La ilusión del Oro en el Gobierno de Juan López de Sequeira en Coclé. Revista Cultural Lotería Nº 452, ene/feb. 2004
Cedeño, Enilsa de
, " Estructura Economiza, social y política de Colombia y Panamá en el Siglo XIX." Revista Cultural Lotería Nº 452 ene/feb. 2004
Beluche, Olmedo
, "Debate del Centenario" Revista Cultural Lotería Nº 461 jul./agosto 2005
Conte-Porras, José, "Antecedentes del Canal." Revista Cultural Lotería Nº 426, sep./oct. 1999

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miércoles 28 de noviembre de 2007

Solo Un Anticipo de lo Que Vendría

Imágen: Familia inmigrante West Indian
Cortesía de www.viewimages.com

Para los futuros herederos de la cultura West Indian el período que siguió el vergonzoso episodio de la traición del General Victoriano Lorenzo sería caracterizado por una cultura plagada de tensiones. Esta nueva generación de Westindians llegaría a entender muy bien en donde estaban ubicados en la sociedad panameña y descubrirían a lo largo de su experiencia “nacional” que eran víctimas, más bien corderos, listos para ser sacrificados en la política de los gringos y los panameños.

Por un lado estaban los envidiosos y airados miembros de la elite panameña a quienes se les había mentido. Eran personas que no serían instruidos en la verdadera historia panameña- historia que podría sacar a relucir con claridad como sus abuelos elites de la sociedad panameña, durante los tres últimos años del siglo anterior, habían cedido la tierra nacional en un arreglo “en perpetuidad” con los extranjeros americanos.


Entre tanto, quedaban los negros Panameños, que entre los del grupo hispano y los Westindian habían quedado rezagados en la vida histórica, social, y económica de una Panamá saqueada. Los Negros westindian continuaban demandando integración e inclusión en la vida social nacional ya que habían llegado al amanecer del siglo XX y todavía eran vistos como extranjeros en su propia cuna de nacimiento.


Eran momentos en que la historia encontraría a esos moradores antillanos, como una mayoría entre los negros, serían identificados con las áreas reconocidas como barrios de "Chombos." Estas áreas conformaban las nuevas barriadas de
Calidonia, San Miguel, El Chorrillo, el Marañon y Río Abajo.

De esos humildes barrios obreros saldrían, como los nuevos turistas, viajando desde el nuevo
Aeropuerto de Tocumen. Luego, años después, se estarían lamentando el hecho de haber seguido la bandada de la Zona del Canal Negra. Entre tanto los años pasarían y sus nietos estarían produciendo una nueva generación que poco conocerían sobre sus ancestros o familiares ni en Panamá ni en Estados Unidos.

Los jóvenes y niños que se habían marchado desilusionados con el rumbo que había tomado sus vidas en su Panamá querida se encontrarían, en su mayoría, trabajando pero sin oportunidades de avanzar educacionalmente ganando salarios de miseria que no les alcanzaría para regresar a su tierra natal. Lejos de su país de nacimientos la lamentable verdad era que iban a encontrarse en el extranjero tan extranjero como lo estuvieron sus padres y abuelos en Panamá a lo largo del siglo XX.


Por el momento, sin embargo, solo revelaremos que esos panameños se encontrarían en esas tierras frías y extrañas del norte con gente que les parecerían tan extraña como ellos le parecían a los de otras latitudes que también se denominarían Westindians. En esos momentos de cambios económicos, en que las guerras influirían mucho en las vidas de quienes venían de las antiguas colonias británicas, españolas, y holandesas.


En
Nueva York, sobretodo, se unirían en lo que se volvería una de las Meccas de la cultura Westindian en el extranjero. La ciudad de Nueva York, tanto como Chicago, se transformaría en un hogar tanto para ellos como para los Negros americanos que estuvieron huyendo de la segregación racial del sur de Estados Unidos.

En este período de transición poco se imaginarían que la segregación racial serviría para enseñarle a los Negros y Mestizos hispanos ser “segregistas” de clase, en áreas segregadas en si para esa clase de gente inmigrante. Descubrirían las grandes divisiones en las áreas apartadas para los negros americanos como lo era el Harlem del Oeste, y los Latinos en su Harlem del Este, y los Panameños Westindian en su
Brooklyn.

El sistema encontraría a los panameños segregados de los demás mestizos latinos como los cubanos, puertorriqueños y, mucho después, los mexicanos y caribeños dominicanos. Estas áreas de concentración principalmente de negros se convertirían en comunidades de gente que vivirían bajo las mismas tensiones que habrían dejado atrás en los barrios bajos de Panamá. Para los Negros Westindian Panameños serían las mismas tensiones que vivieron en ambos lados de las fronteras de la Zona del Canal de Panamá, porque eso sería lo que la
Zona CanaleraAmericana llegaría a significar para esas personas.
Esta historia continuara.

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viernes 23 de noviembre de 2007

La Época de Transición y el Sistema Monetario


Imágenes: Arriba: 10 centésimos de Balboa 1904
Abajo: Un "cuatí" o ½ centésimo de Balboa 1907

A inicios del 1903 los forjadores varones Westindian serían los primeros barberos y sastres profesionales quienes, junto a los educadores, habrían de mantener a toda una comunidad informada. Esos señores llegaban a menudo a volver a profetizar y a recordarles a todos los que escucharían entre sus clientes. Para los hombres recién empleados en las construcciones estos hombres eran como familiares y los mensajeros, estos “profetas” ambulantes, llegaban a recordarles de los viejos tiempos, tanto lo bueno como lo malo rememorando con su característico entusiasmo y avidez como los tiempos habían cambiado.

No era inusual oírlos contar que ellos, solamente en números, contaban con entre 6 y 12 mil negros, trabajando y muy bien pagados, mandando dinero a casa. De hecho, tenían la libertad y los recursos para poder viajar y darse el lujo de decidir a irse a otros lugares a vivir. “Yo vengo de Guyana,” se podría oír decir algún varón, “y me he quedado en casa de un compañero que estuvo trabajando en ese ferrocarril. Yo mismo trabajé con el hombre y ahora me voy a Honduras a ver a un amigo mío que tiene negocios allá." El “negocio” era la palabra clave para algunos. Significaba un sentido de independencia y confianza en sus propios recursos. Para la mayoría, sin embargo, esos que habían en esos entonces eran los mejores pagados del continente, un trabaja era mas seguro, el “mejor” negocio.

Eso, en parte, explicaría esos años dorados que estuvo viviendo personas como la
Bea de Bocas del Toro, cuando surgió una ola de prosperidad y esos señores emprendedores del caribe hacía fluir el dinero. Nos consta considerar, además, la bancarrota de los Franceses y como había producido mas de 15 años de disoluciones entre los negros Westindian (1889-1904), para ellos como obreros y para toda la gente antillana. Es así que podemos entender como luego esos obreros se encontraron forzosamente envueltos en movimientos obreros de manos caídas, y de variadas huelgas, y como bajo el peso del Imperio Bananero Norteamericano, se verían atrapados y sufriendo de una salud mental atroz.

En el año de 1903 los barberos y los mensajeros viajeros lo habían previsto. Desde muchos años el área entera del Ponto del Caribe había visto una decadencia del sistema monetario que se usaba en toda el área Centroamericana, un hecho que se venía acumulando desde los años entre 1850-1889, esos años a finales del siglo XIX, en que todavía circulaba la moneda Española en Colombia y Panamá. Específicamente, en 1848 en Panamá habían pasado la Ley 20 de Marzo que ordenaba la recuñación de toda moneda extranjera para hacer moneda nacional. Mientras tanto, se seguiría usando el sistema monetario Español que consistía de un bimetalismo de oro y plata. (Conte Porras, 1973)

De hecho, los norteamericanos seguirían usando este sistema para pagar los salarios de los nuevos obreros Westindian con el peso Español de esos tiempos que se usaba en Panamá prácticamente desde la colonia Española. Para nosotros los de la época actual nos seria útil saber como se dividía el peso Español del siglo XIX. El Marco = 24 Dineros = $26.67= 8 onzas oro. El Dinero = Granos. Los Granos en 4 Cuartos = un Grano; Escudos = $3.33; Real (de Plata) = $0.13. Estos valores tendrían significado cuando llegarían a pagar a los obreros Westindian en monedas de plata Panameña.
Comienza una época nueva.
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martes 20 de noviembre de 2007

Nosotros los Plebeyos y Nuestros Héroes




Imágenes: Arriba busto
del General Victoriano Lorenzo

Hemos hablado de los hijos del Arrabal, gentes que aun, en nuestro día, están esparcidos como semilleros para los días de la cosecha de votos por la elite de las clases rechazantes y exclusivistas de nuestros países de América Latina. Somos en realidad aquellos quienes han heredado un país por las luchas de nuestra clase de los barrios bajos y de campiñas rurales, los que aun tenemos que batallar por el país que todavía tiene que recordar vergonzosos episodios que nunca se recordarían en los salones de historia de nuestras instituciones de enseñanza en toda nuestra maltrecha República de Panamá.

Sumamente injuriados, esperamos que se hagan accesibles lugares en donde podamos hacer memoriales dedicados a nuestros héroes Panameños. Lugares que serían accesibles a todos nuestros ciudadanos y visitantes extranjeros, sobretodo en los predios de Calidonia, dedicados a las victoriosas batallas ganadas por el General Victoriano Lorenzo. Sin embargo, continuamos viendo ese vacío mercantil que no es dedicado a panameño alguno ni a nuestro único héroe de esa gesta llamada Guerra de los Mil Días.

El ilustre Victoriano Lorenzo es el único héroe que nos queda de esa era tan dolorosa para nosotros los de las gentes del pueblo, o es que nos quedaría esperar que agotemos todo espacio y esfuerzo a hacer héroes de la conquista Española; además de tener que esperar que los que todavía tienen esa adoración con los signos y símbolos Españolistas reemplacen a nuestro reales héroes de la patria Panameña.

Es aquello que nos han inculcado, cuando han olvidado a nuestro héroe indígena General Lorenzo, que, para nuestra clase política, es solamente otro más de los indígenas insignificantes, indígenas a quienes quisiéramos seguir explotando y que para nosotros no debe significar cosa alguna. En realidad no ha habido otro como el General Victoriano Lorenzo, uno que nunca dejo de dar la cara y el cuerpo por ver mejorar a su comunidad y hasta la guerra enfrentó para que tuviéramos hoy memorial a su nombre y a una semblanza de patria.

Volvamos a dar la cara y oponernos a estar estudiando guerras y eventos que no tienen sentido para nosotros como Panameños. Más bien, abramos batalla campal contra los que quisieran por siempre acallar nuestras voces. Nosotros los que hemos heredado a estos ancestros que vienen de las masas comunes de Panamá, debemos tener sitios accesibles en donde venerar la memoria de “los nuestros.”

Marquemos cada centímetro de nuestro terruño patrio con imágenes de esos que hicieron unir nuestra madre patria cuando los que menos importaban a la patria la hacia llorar desde sus entrañas y entregaron el país para que extranjeros la dividieran como pastelillo de azúcar.

Esta historia aun continua.


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sábado 17 de noviembre de 2007

Epitafio Final

General y Héroe Panameño,
Victoriano Lorenzo
¡Jamás te Olvidaremos!

Fue así en el pasado que después de la condena y ejecución del General Victoriano Lorenzo que sus enemigos se unieron. En realidad fueron los mismos que antes se habían guerreado mientras que nosotros, el llamado “pueblo,” había tenido que desaparecerse si no queríamos correr con la misma suerte de ese edil indígena. Aun nos encontramos en un nuevo siglo atados a la historia viendo como los “gobiernos” negligentemente gobiernan como siempre lo hicieron en el pasado, dispuestos a rendirse y entregar a nuestro Panamá a foráneos con dinero sin recibir el pueblo nada de vuelta.

De nuestro divinal cacique y caudillo al pueblo Panameño tan solo nos queda sentirnos avergonzados ante una insignificante placa que marcaría por décadas lo que había quedado de nuestro héroe. Al parecer, nadie se había ocupado de leer la inscripción que dice: "Descansa en paz Gran Guerrero de las gentes, tu ilustre Hijo y Padre de los Panameños."

Permítanme ofrecer estas humildes páginas como nuestro epitafio al General Victoriano Lorenzo, ese gran guerrero indígena quien, con su ejército de guerreros del pueblo, se esforzó en sacar enteramente a ese ejército colombiano de hombres bien alimentados, mejor armados, y profesionalmente adiestrados, para, de una vez por todas, expulsarlos de nuestra tierra querida. Aquí le rendimos nuestro profundo agradecimiento a ese “hombrecito indio,” nuestro hijo predilecto, que se había opuesto vigorosamente a esa gran entrega de nuestro suelo patrio que había dejado a nuestros panameños empobrecidos e indefensos por más de una centuria.

El fin
.

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miércoles 14 de noviembre de 2007

El Temor y La desconfianza se Riega por el País



Las imagenes son de la gente Ngobe que viven en Panamá en la actualidad.
Gracias a www.nativeplanet.org

Allá había permanecido el capitulo final de lo que había sido esa Guerra De los Mil Días, ese quinceavo día del mes de Mayo, de ese año venerable de 1903. En un torturado y acribillado cadáver quedaría amontonado el espíritu de un patriarcal ciudadano panameño. Habían creído acabar al fin con el espíritu de un hijo predilecto y héroe de la liberación. El ocaso encontraría fantasmas de la vergüenza y la decrepitud siguiendo a una madre patria desconsolada.

La
Patria, esa nacionalidad, estaba de luto, duelo que llevaría en silencio detrás de todas las puertas y ventanas de una ciudad manchada con la sangre de inconsolables patriotas. La memoria del caudillo inquietaría tanto que causaría resurgir el espíritu del temor, la desconfianza vagaría por una ciudad y se regaría por todo un país en busca de otros entre sus hijos que vengarían tal atropello. Mientras tanto sus hijos quienes conocían el vientre de la madre tierra que los vio nacer se encubrían entre los ramales de los encantadores bosques, cobijados por sus tempestuosas montañas. Era vida que los había salvado y mantenido unidos como nómadas. Se unirían los nativos Ngobes a sus hermanos negros quienes tampoco salían en masas a dar bienvenida a esos extraños hombres y habían pasado mas de tres siglos y nuevamente la madre tierra los cobijaba. .

Ese acto hecho era traición a todo lo sagrado y era deslealtad de lo mas abominable; deslealtad que para una lógica aunque de maniático militar, seria de algún beneficio genuino. Aunque en verdad en América Latina había ocurrido igual suerte a
otros generales, genuinos comandantes de grandes ejércitos de sus madres patrias, Panamá como país no escaparía de esas abominables estratagemas. La ironía del drama Panameño fue que ese sacrificado indígena Victoriano Lorenzo había, de un manojo de indisciplinados, hecho un ejército disciplinado, que había llegado a derrotar unas de las armadas elites de Ejercito Colombiano, una y otra vez. Manteniéndolos en retirada hasta que habían dejado una escena de jubilo y fiesta en Panamá.

Entre tanto lo habían vilmente sacrificado y la poderosa elite entreguista entre los militares estuvieron celebrando lo que ellos llamaban un Pacto de Paz a bordo de la
nave de Guerra de la Marina de los Estados Unidos de América, a bordo de esa Wisconsin se había logrado la eliminación de uno de sus mas acerbos y poderosos obstáculos a una alianza de grandes ganancias. Era alianza provechosa que hacían entre ellos y con el coloso Norteamericano. El difunto general había desaparecido y su armada en esas horas estuvo nuevamente escondida, exilada de todas actividades en su mismo país y aquello no sería sorpresa para ninguno de los historiadores contemporáneos.

Esta historia continuará
.
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sábado 10 de noviembre de 2007

El Engavetado Caso de Victoriano Lorenzo


La hora había llegado para ese vil engavetado de todos los rastros dejados por la comandancia militar colombiana del injusto ajusticiamiento de uno de los más ilustres generales de sus filas. Resultaría una grave realidad que no se encontraría en lo absoluto ningún detalle a cerca del "juicio" que había terminado en la ejecución de Victoriano Lorenzo. Esa historia, por desgracia, resultaría ausente de todas las páginas de todos los tabloides y periódicos que se imprimían en el país.

Prueba de este encubrimiento sería el caso de el periodista
Sacrovir Mendoza que el día 24 de julio de ese mismo año de 1903, encontraría en su espíritu el coraje para publicar en su pequeño periódico El Lápiz, los acontecimientos de la ejecución del General Victoriano Lorenzo. Ese día, al enterarse, los militares procedieron a recoger de las calles toda copia en existencia de ese periódico. Luego, Mendoza y el local de su empresa periodística se encontrarían rodeados por los soldados de la guardia colombiana. La Imprenta Mendoza, aparentemente, era de lineamientos Liberales.

Los predios cercados por los fuertemente armados militares habían de ser solo el comienzo de la intimidación de un pequeño diario y a su dueño y principal editor que se había atrevido a negarse a seguir las órdenes de un abusivo
General José Vásquez Cobo. Vásquez Cobo, el comandante de operaciones militares de todo el departamento de Panamá, había emitido estrictas ordenes para determinadamente prohibir la publicación de cualquier noticia referente al juicio y ejecución del desaparecido General Victoriano Lorenzo.

Las tropas aparecen ese día en el área alrededor de la imprenta del periódico
El Lápiz barriendo con sus cabalgaduras todo en su paso. Al entrar en el local requisan todo lo que había adentro, mientras que destruyen todo el equipo de imprenta, llevándose todas las copias de cualquier periódico impreso. Fotos de prensa, notas, y demás fueron incautadas o destrozadas. Con igual fuerza brutal interrogan al Señor Editor y cruelmente lo apalean dejándolo herido en el devastado local.

Luego de esos traumáticos acontecimientos el Sr. Mendoza jamás recuperaría la salud, producto de la vil paliza y humillación que había recibido a manos de los militares. Mas increíble sería la reacción de todos los demás ciudadanos de estirpe Liberal, que en esos tiempos componían la facción Liberal en todo el país, que se olvidarían de esos incidentes tan vergonzosos y brutales perpetrados por la milicia colombiana. Además, es notable que los Liberales de turno quienes incluían a Don Eusebio A. Morales y Lucas Caballero, los personajes que habían estado a bordo del navío de guerra americano El Wisconsin y que habían firmado el Acuerdo Wisconsin de Paz con el gobierno Conservador de Colombia, serían los mismos personajes que para el resto del siglo 20 formarían parte de ese desgarro en el tejido político del nuevo Panamá en proceso.

Aunque pareciera que silenciosamente había de desaparecer el ilustre Victoriano Lorenzo de la faz de su querido Panamá, estaría presente en todos los movimientos que iban a plagar al paiz hasta nuestros das. Los restos mortales de ese
General Victoriano Lorenzo, aunque nunca serían recobrados y jamás tendrían un sitio en donde yacer por toda una eternidad, tampoco ese país llamado Panamá llegaría a tener lugar sagrado, sitio físico en donde las almas alentadoras y defensoras de nuestra ciudadanía podrían reposar en eterno idilio como Héroes de la Patria.

Vergüenza
le da a este, su servidor, de tener que admitir que los sitios en donde reposan los actuales héroes y fundadores de nuestra nacionalidad no son sitios ni dignos ni adecuados. No les encuentro ese diseño de amor y de respeto que deben tener los que terminan sus vidas siendo nuestros héroes y reales fundadores de la nacionalidad Panameña. Es aquí que demuestro mis lágrimas ensangrentadas en mis odas a ese ilustre padre indígena Victoriano Lorenzo. “Es que mis mejillas están ensangrentadas de vergüenza por que no te supimos apreciar o divinal Victoriano.”

Oro, además, por nuestra patria y oro por que la juventud encuentre corazón como lo tuvo ese héroe de la patria que no se quiso vender. Oro plegarias para que mis palabras pudiesen encontrar almas que se unan a mi para adorar este que es uno de nuestros ciudadanos mas ilustres de su época.


Que se escuche mis plegarias para que puedan todos los héroes encontrar esa real paz y descanso a sus almas. Es además orar por ese divinal Victoriano Lorenzo, ya que ninguno entre los que desaparecieron sus restos pudo desaparecer sus obras en su comunidad. Jamás será un misterio para nosotros que somos de igual espíritu llegar a encontrar a ese que en espíritu lloraba, luchaba y adoraba a su patria.
Esta historia continuará.

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miércoles 7 de noviembre de 2007

Un Pueblo Desconcertado por Su Desaparecido General


La familia Ngobe, la gente que había engendrado a ese su defensor e hijo predilecto, pueblo nativo de esa su patria y Madre Tierra, Panamá, seguían en espera. Esa tierra bella que siempre los había cobijado y alentado para poder ver grandes abundancias desde los tiempos mucho antes de los gigantescos dinosaurios los seguía ocultando. Entonces habían visto la llegada de esos extraños hombres extranjeros que hoy conocemos como europeos. Desde aquellos momentos se habían llenado de ese encanto por conocer a los extraños extranjeros.

Era ese mismo ánimo de compartir su sabiduría y reconocer las bendiciones de sus dioses en cuanto con ellos. Así que ellos salieron de las selvas y los montes y montañas. Salieron con sus herramientas a trabajar la madre tierra confiados de que al trabajar esa bendita tierra podían hacer de ella jardines paradisíacos para que el ser humano pudiera vivir tranquilo- eso que la humanidad moderna hoy llama la agricultura. Además, ellos ya habían retado a la envidia y la traición para poder vivir en comunidades unidas.

En esta apoca habían logrado que los guiara ese cacique y hombre santo, Victoriano Lorenzo, hijo natural y fiel dirigente que había mantenido su divino proceder. En esos momentos de la historia se habían aferrado a ese ilustre Victoriano, a quien los mas sabios entre los hombres y mujeres santos de su tribu habían ungido como uno que había llegado desde los entornos celestiales para demostrar que era uno de los esperados, un salvador.

Sin embargo, esa gente singular y muy sufrida, ahora se vestía de valor para venerar su memoria aun cobijados por los bosques que quedaban en esa ciudad que presagiaban se desaparecería. "Su sangre, su sangre,” decían, “mezclada todavía hierve en nosotros. Está esa sangre entre nuestra gente.” Era sangre que había que preservar, pensaban, ese pueblo que en esa hora estaba desheredado. El mismo pueblo que antes, en su momento de gloria, había rodeado al Cacique Victoriano hasta la victoria.

Entre tanto, esperaban que le devolvieran aunque fuese sus restos, previendo que ese día 15 de Mayo podría algún día llegar a ser un día de duelo nacional. Hasta parte de las fiestas patrias podía llegar a ser, se aseguraban. Levantaban esas plegarias en su distintivo lenguaje orando que su futuro como nación fuese el día en que sus hijos, hijos naturales de la Madre Patria, fueran esos que controlaran los corazones y las mentes de todos los de su comunidad.

Sin embargo, el silencioso atardecer se había vuelto noche y mañana oscura y había que retirarse a dormir. Por el momento su tristeza tendría que transformarse en ese coraje por la sobrevivencia. Así eran esos días en que ese pueblo esperaba el retorno de los restos de su patriarca. Envuelto en duelo se estremecían mientras reprimían las frustrantes ansias de hacer guerra abierta.

Esta historia continuará.

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sábado 3 de noviembre de 2007

Petición por Duelo Familiar Denegada

Imagen: La Serranía de Coclé

Durante este momento clave en nuestra historia las diferentes comunidades indígenas de la serranía de Coclé una vez más penetraban en los escondites secretos y muy antiguos que estaban metidos en los más remotos rincones de la región. Astutamente buscaban estas viejas y acostumbradas guaridas para prevenirse de las esperadas matanzas.

Por años
Los Santos de su tribu les habían enseñado que de allá, de estas madrigueras en la matriz de su sagrada Madre Tierra, ellos habían evolucionado y que su Madre les daría siempre el necesario asilo de buen puerto. Entre tanto, habían dejado a los entristecidos deudos del difunto General Victoriano Lorenzo, esperando por respuestas en una ciudad hostil después del asesinato del ilustre líder.

La comandancia de ese acantonado ejército Colombiano en Panamá se había vuelto escena de una verdadera odisea para los deudos y familiares entristecidos del difunto. Ya habían pasado muchos días luego de hacer aquellas peticiones por los restos que habían hecho la viuda y miembros cercanos del fallido General Victoriano Lorenzo. La familia esperaba y esperaba pacientemente.


Luego de largas horas de espera volvían a, respetuosamente, solicitar que la armada les entregara los restos de su querido pariente para ofrecerle
Cristiana sepultura. Sin embargo, los oficiales de bajo rango informaban, respetuosamente, que se les había negado esas peticiones. Todo el día, día tras día, se pasaban de un oficial a otro haciendo las mismas y urgentes peticiones, para nuevamente ser dirigidos a otro despacho en que sus peticiones se les serían negadas.

Las horas y los días pasaron hasta que el grupo de humildes indígenas llegaron al punto de desesperación. Finalmente, les llega una palabra alentadora. Tenían más de un mes de estar guardando vigilia en las oficinas de los cuarteles y comandancias, pensando y arguyendo que ellos tenían el derecho a los restos de su querido pariente para darle el requerido sepulcro de cristiandad. Sin embargo, la respuesta sería la misma cruel denegacion que, además, insultaba su raza y su proceder.


La armada, de hecho, había rechazado sus querellas y no daba razón alguna por su decisión de denegar su justa petición. Los miembros de la familia de indígenas estuvieron desconcertados pero no sorprendidos por la actitud de esos militares a quienes antes habían tratado en sus tierras de Coclé. La familia del general ejecutado entonces decide permanecer en esa Ciudad de Panamá. Aunque desolados por los trágicos e injustos acontecimientos estaban lejos de rendirse.

Decidieron tomar la ruta de apelación y, silenciosa y estoicamente, recurrieron a otras entidades civiles, quienes ellos creían tener el poder de influenciar a los militares. Pese a sus esfuerzos, todas sus solicitudes llegarían a ser confrontada con la misma fría actitud y con la misma respuesta, "No hay nada que podamos hacer. Lamentablemente, no hay nada que podamos hacer." Conjuntamente, todas las actas del juicio y la ejecución habían extrañamente desaparecido.
Esta historia continuará.

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